Antonio Labordeta, luchador por la libertad y la democracia

Este fin de semana ha sido un fin de semana triste en Aragón y debería serlo también en España. Hemos perdido a uno de los luchadores por la libertad y democracia más importantes de nuestro pueblo: ha muerto José Antonio Labordeta.

Mi tristeza no sólo es por la pérdida, es también porque José Antonio Labordeta ha estado unido a mi memoria desde casi el principio de mi vida.

Una de las primeras canciones que aprendí fue El Canto a la Libertad. Me lo enseñó mi padre cuando no sabía ni escribir como si se tratase de una canción infantil. Me imagino que más de uno se quedaría mirando cuando la cantase en el parque.

No sé si sabéis que estuve a punto de llamarme Libertad y no Ainhoa. Mi madre estaba de un mes cuando el 23F y mi padre se empeñó que el fracaso de ese golpe tenía que ir ligado a mi, pero mi tía haciendo uso de su vocación de madrina frustrada (no fui bautizada y por tanto se quedó sin el cargo) reclamó que al menos se le dejase elegir el nombre.

Esa canción es capaz de hacerme llorar y reír a la vez. Significa tantas cosas en mi vida pero también en la vida de esta España convulsa que madura paso a paso en su joven democracia.

Pero mi historia con Labordeta no termina aquí. Tuve contacto directo con él dos veces hará unos 9 o 10 años. Yo andaba por Madrid lidiando con mi sueño de convertirme en periodista. En la facultad nos pidieron que teníamos que hacer una entrevista al personaje que quisiéramos. Que teníamos que conseguirla y entregarla.

Yo no lo dudé, escogí a J. Antonio por mi historia personal y el recuerdo de mi tierra viviendo en Madrid. A través de Mercedes Gallizo, la actual Secretaría General de Prisiones, que tiene una relación amistosa con mis padres, entonces Diputada del PSOE por Aragón, conseguí una cita con él.

Nunca olvidaré ese día por dos motivos: el primero es que hablé de tú a tú con Labordeta, sobre todo del trasvase del Ebro que en aquellos momentos era la principal lucha de Aragón contra el Gobierno de Aznar, sentada en su despacho del Congreso; y el segundo es que fue mi primera y única visita al Congreso.

Después de esta cita, volví a quedar con él un fin de semana en Zaragoza. Me invitó a su casa para realizar las fotos que acompañarían a la entrevista. Aún recuerdo el despacho, lleno de libros y con un aroma inconfundible, el mismo de una librería con libros y documentos antiguos.

Aún conservo como un tesoro las dos fotos que me hice y el audio de la entrevista. Si siempre los mantuve por amor a mi trabajo, a esos años de universidad y por el personaje qué era. Hoy se han convertido en unos documentos históricos que conservaré hasta que me muera.

Y por supuesto, el día que tengo un hijo, utilizaré El Canto a la Libertad para adentrarle en el mundo.

Gracias José Antonio Labordeta, por todo lo que has hecho por Aragón, por España, y por mi.
Hay días en que sientes que el mundo es más injusto y que hay gente que no debería morir.

Te recordaremos

Sabias palabras de Silvio Rodríguez

Ayer me llegó un email de un buen amigo en el que me escribía una reflexión hecha por el cantautor cubano Silvio Rodríguez sobre la Revolución Cubana y el bloqueo.

En gran parte, aunque con matices, estas palabras reflejan también mi pensar y de ahí que las quiera compartir.

Invitación de Silvio:
Creo que la Revolución Cubana dignificó a nuestro país y a los cubanos. Y que el Gobierno Revolucionario ha sido el mejor gobierno de nuestra Historia.

Sí: antes de la Revolución La Habana estaba mucho más pintada, los baches eran raros y uno caminaba calles y calles de tiendas llenas e iluminadas. Pero, ¿quiénes compraban en aquellas tiendas? ¿Quiénes podían caminar con verdadera libertad por aquellas calles? Por supuesto, los que “tenían con qué” en sus bolsillos. Los demás, a ver vidrieras y a soñar, como mi madre, como nuestra familia, como la mayoría de las familias cubanas. Por aquellas avenidas fabulosas sólo se paseaban los “ciudadanos respetables”, bien considerados en primer lugar por su aspecto. Los harapientos, los mendigos, casi todos negros, tenían que hacer rodeos, porque cuando un policía los veía en alguna calle “decente”, a palos los sacaban de allí.

Esto lo vi con mis propios ojos de niño de 7 u 8 años y lo estuve viendo hasta que cumplí 12, cuando triunfó la Revolución.

En la esquina de mi casa había dos bares, en uno de ellos, a veces, en vez de cenar, nos tomábamos un batido. En varias ocasiones pasaron marines, cayéndose de borrachos, buscando prostitutas y metiéndose con las mujeres del barrio. A un joven vecino nuestro, que salió a defender a su hermana, lo tiraron al suelo, y cuando llegó la policía ¿con quién creen que cargaron? ¿Con los abusadores? Pues no. A patadas por los fondillos se llevaron a aquel joven universitario que, lógicamente, después se destacaba en las tánganas estudiantiles.

Ahí están las fotos de un marine meando, sentado en la cabeza de la estatua de Martí, en el Parque Central de nuestra Capital.

Eso era Cuba, antes del 59. Al menos así eran las calles de la Centrohabana que yo viví a diario, las del barrio de San Leopoldo, colindante con Dragones y Cayo Hueso. Ahora están destruidas, me desgarra pasar por allí porque es como ver las ruinas de mi propia infancia. Lo canto en “Trovador antiguo”. ¿Cómo pudimos llegar a semejante deterioro? Por muchas razones. Mucha culpa nuestra por no haber visto los árboles, embelesados con el bosque, pero culpa también de los que quieren que regresen los marines a vejar la cabeza de Martí.

Estoy de acuerdo en revertir los errores, en desterrar el autoritarismo y en construir una democracia socialista sólida, eficiente, con un funcionamiento siempre perfectible, que se garantice a sí misma. Me niego a renunciar a los derechos fundamentales que la Revolución conquistó para el pueblo. Antes que nada, dignidad y soberanía, y asimismo salud, educación, cultura y una vejez honorable para todos. Quisiera no tener que enterarme de lo que pasa en mi país por la prensa de afuera, cuyos enfoques aportan no poca confusión. Quisiera que mejoraran muchas cosas que he dicho y otras que no.

Pero, por encima de todo, no quiero que regrese aquella ignominia, aquella miseria, aquella falsedad de partidos políticos que cuando tomaban el poder le entregaban el país al mejor postor. Todo aquello sucedía al tibio amparo de la Declaración de los Derechos Humanos y de la Constitución de 1940. La experiencia pre-revolucionaria cubana y la de muchos otros países demuestra lo que importan los derechos humanos en las democracias representativas.

Muchos de los que hoy atacan la Revolución, fueron educados por ella. Profesionales emigrados, que comparan forzadamente las condiciones ideales de “la culta Europa”, con la hostigada Cuba. Otros, más viejos, quizá algúna vez llegaron a “ser algo” gracias a la Revolución y hoy se pavonean como ideólogos pro capitalistas, estudiosos de Leyes e Historia, disfrazados de humildes obreros. Personalmente, no soporto a los “cambiacasacas” fervorosos; esos arrepentidos, con sus cursitos de marxismo y todo, que eran más papistas que el Papa y ahora son su propio reverso. No les deseo mal, a nadie se lo deseo, pero tanta inconsistencia me revuelve.

La Revolución, como Prometeo (le debo una canción con ese nombre), iluminó a los olvidados. Porque en vez de decirle al pueblo: cree, le dijo: lee. Por eso, como al héroe mitológico, quieren hacerle pagar su osadía, atándola a una remota cumbre donde un buitre (o un águila imperial) le devore eternamente las entrañas. Yo no niego los errores y los voluntarismos, pero no sé olvidar la vocación de pueblo de la Revolución, frente a agresiones que han usado todas las armas para herir y matar, así como los más poderosos y sofisticados medios de difusión (y distorsión) de ideas.

Jamás he dicho que el bloqueo tiene toda la culpa de nuestras desgracias. Pero la existencia del bloqueo no nos ha dado nunca la oportunidad de medirnos a nosotros mismos.

A mí me gustaría morir con las responsabilidades de nuestras desdichas bien claritas.

Por eso invito a todos los que aman a Cuba y desean la dignidad de los cubanos, a gritar conmigo ahora, mañana, en todas partes: ¡Abajo el bloqueo!

Abierto el turno de preguntas: FormSpring.me

Sé que tengo algo abandonado el blog. Mi vida profesional me lleva muchas horas y las restantes las dedico a la personal, teniendo pocos momentos para la reflexión y la escritura.

Pero veo que la gente se sigue apareciendo por aquí, y mejor aún, sigue comentando. Veo que a la gente le interesa lo que pienso y, en muchas ocasiones, les interesa lo que siento.

Los comentarios del blog no son el modelo más idóneo para preguntas y respuestas por lo que pongo a disposición de todos mi cuenta en Formspring.

Entrar y sin loguearos podéis preguntarme lo que queráis. No pongo ningún límite: desde mi visión política, mi opinión sobre temas concretos, sobre trabajo o de cosas mucho más personales como pueden ser mi experiencia con el cáncer, que he sentido, como le he vivido, etc…

Estos últimos temas han sido protagonistas de algunos post de este blog y son los que más visitas y comentarios reciben por lo que he decido abrir mi cuenta de Formspring a este tema también.

Veo que a la gente le ayuda sentirse identificada, que quieren saber más, o simplemente ser escuchados. Por lo que pongo mi experiencia en la red y la dejo abierta para que crezca con la experiencia de otros.

Muchos pueden querer que las preguntas sean privadas. Pueden utilizar la misma vía, sólo que indicando que no se publiquen y no las publicaré. Contestaré vía email o como el interrogador prefiera.

Quiero implicarme al máximo en este proyecto por lo que no dudéis en participar. Pretendo contestar frecuentemente y prometo una respuesta sincera a cualquier cuestión.

Después del último año soy una mujer renovada. Nunca diría nueva ya que sería engañarme. Soy la misma pero más consciente de mis defectos y, por supuesto, también de mis virtudes. Creo que este blog me ayuda a crecer y en muchas ocasiones me ha ayudado a canalizar el dolor, por lo que quiero incrementar el proyecto con Formspring y seguir creciendo, y si mi experiencia ayuda a alguien, mejor que mejor.

Para todos, hombres y mujeres, Feliz Día de la Mujer!!

Haití, protagonista hoy, pero mañana ¿qué?

Hoy, una vez más, los efectos de un desastre natural se han unido a los efectos de la globalización para deshacer la vida de miles de personas.

Haití, un país con una historia plagada de dictaduras, corrupción, pobreza y revueltas ha sido sacudida por un terremoto.

Un país mutilado, con gobiernos fallidos y en los últimos puestos de la lista de los países pobres del planeta sufre un terremoto y el mundo observa durante dos días cómo han perdido lo poco que tenían.

Durante una semana todos sabremos donde está Haití, cual es su capital, sabremos cómo era y como ha quedado  el Palacio presidencial, o su Catedral.

Pero, luego lo olvidaremos cómo hemos olvidado la capital de Indonesia, cuál era su principal edificio o cómo se llamaban las playas más afectadas del tsunami de hace unos años.

Son las dos caras de la globalización, lo bueno o lo malo.

Gracias a la globalización, en unas horas los países con recursos ya habían comenzado a actuar. Pero no sólo los Gobiernos, los ciudadanos conocían lo sucedido, podían poner su granito de arena, ya sea destinando recursos o desde organizaciones de ayuda. Al mediodía ya había ONG’s y bomberos volando hacia el país caribeño.

Pero es la globalización, sus efectos brutales del libre comercio, de movimiento de capitales y empresas pero no de trabajadores, la que ha convertido un terremoto en un arma de destrucción masiva para todo un país.

Sólo es una reflexión. Así de triste pero dentro de un mes, Haití será olvidado, muchos ni se acordarán de que un día fue noticia.

Los debates sobre la globalización son muchos, pero deben ir unidos sobre la responsabilidad del ser humano y su conciencia.

¿A nadie le remueve su conciencia?

Desnuda – Mirando al mundo – Fotolog

Comienzo nuevo proyecto. Un fotolog que se va a llamar Mirando al mundo. Aqui colgaré imágenes que me definan, que describan mi forma de ver el mundo,  de las cosas que me apasionan, que me hacen sentir bien.

Espero que algunos de los fieles a este blog, os deis alguna vuelta por él y me conozcais mejor. Porque ambos proyectos, Al reves world y Mirando al mundo, son una parte de mi, de mi forma de ser, de estar, de ver y pensar.

Gracias por estar ahí y ayudarme en el proceso de crecer.

Cáncer de mama, el protagonista de la semana y de mi vida

El lunes 19 de octubre se celebró el Día Mundial del Cáncer de Mama. Todos los diarios, informativos de televisión, webs y blogs hablaron del tema, los presentadores y locutores llevaban el ya mítico lazo rosa, y se citaron cifras dramáticas y alguna esperanzadora.

A nivel mundial, cada 30 segundos una mujer es diagnosticada de cáncer de mama, 16.000 casos nuevos se detectan en España cada año. Alrededor del 80% de los casos se salva.

Cifras duras entre las que estoy yo. Yo soy una de las 16.000 mujeres que fueron diagnosticadas de cáncer de pecho en 2008, pero también soy una de las que entra dentro del 80% que se salva. No me cabe duda, ni existe otra posibilidad.

Las estadísticas dicen que el cáncer de mama suele darse en mujeres mayores de 50 años, pero que existe un 6% de pacientes menores de 35 años. Yo también formo parte de ese 6%.

Porcentajes y números que intentan aliviarse con recomendaciones del tipo: Hazte una mamografía. Un consejo estupendo pero que no siempre es efectivo. En mi caso, y en muchos otros casos que he conocido entre mis colegas de cáncer de mama, conocidas en plantas de hospitales tras la operación, salas de espera en la Unidad de Mama, sillones en el Hospital de Día para la quimioterapia, pasillos esperando el tratamiento de radioterapia o camillas recibiendo rehabilitación para el linfoedema, el tumor no se ve ni tan siquiera en la mamografía.

Lo localizas, te das un susto de muerte, luego te miran y remiran y como no entras en la edad de riesgo, te dicen que no te preocupes. Al final, te lo descubren, se te cae el mundo encima y comienzas a digerir que eres una más.

El cáncer de mama afecta en algo tan subjetivo como es la imagen. Muchas veces las mujeres nos sentimos mujeres al mirarnos al espejo, y el cáncer te arranca eso.

Ainhoa Valdearcos Usón

Te quiten o no todo el pecho, una de tus partes que más te define como mujer se ve alterada y al principio cuesta hasta mirarla. Y, en los casos, como en el mió, en el que te dan quimioterapia, el trauma es mayor.

El pelo es un elemento clave en el sentir de la feminidad. Cuando lo pierdes es como si perdieras algo de tu alma, bueno, eso crees, pero no es verdad. Siempre recordaré cuando fui a raparme el pelo para no ver como se caía. Mientras pasaban la maquinilla es como si fuera perdiendo mi definición como ser, aunque la estaba reforzando. Tuve ganas de llorar, pero no lo hice aunque por dentro me desgarraba.

Entiendo que muchas mujeres se hundan, aunque yo no lo hiciera. Entiendo que una sienta vergüenza, que se sienta menos mujer, porque lo viví, porque tuve que aceptar tras mirarme al espejo muchas veces y llorar que uno es más que su cuerpo, mucho más que lo que ve.

Todo el mundo me ha felicitado por como he llevado la enfermedad y sus consecuencias. La verdad es que la positividad me ha ayudado a no sufrir tanto y a recuperarme mucho antes, pero creo que la clave es la autoestima.

Una autoestima fuerte. Cuando uno se quiere y se valora, por muy duro que sea el golpe, sabe que sigue siendo la misma. Más aún, ve en el cáncer una forma de crecer. De ver cómo lo importante esta en la cabeza, dentro de ella, no encima.

Ainhoa es mucho mejor ahora. He aprendido a ver que soy mucho más de lo que veo y de lo que ven. Que siento y pienso con la misma intensidad que antes y que soy igual de mujer que hace un año.

Cuando uno sufre, si es capaz de no victimizarse y analizar, crece y aprende. El cáncer está ahí. La rápida diagnosticación es primordial, pero no ha de ser más que una piedra más en el camino, no un precipicio al que uno cae y no hay nada a partir de ese momento.

Para todas aquellas mujeres que han vivido, viven o vivirán un año como el mió, sólo decirles que se quieran, que abran su mente, que aprendan y aprovechen la enfermedad para crecer como mujeres y como personas. Dentro de la miseria, del dolor, y del padecimiento, se puede y se debe.

Sin Polo Norte

El ser humano en su empeño de consumo y desenfreno ha conseguido el tan temido cambio climático.

Muchos creen que sólo es un argumento para asustar a la sociedad, pero se equivocan. Nuestro consumo exacerbado ha hecho que agotemos fuentes energéticas como el petróleo, que contaminemos sin medida, que nos carguemos los pulmones del planeta con la tala masiva de árboles.

Pero hoy nos han confirmado los más trágicos temores: el planeta se está calentando tanto que el deshielo de los polos ya no es un argumento. Es una triste y dura realidad.

Un estudio que ha hecho Wadhams, del Polar Ocean Physics Group de Cambridge, concluye que en tan sólo una década, en 2020, el Ártico será navegable. El polo Norte estará libre de hielo varios meses al año.

Dicha noticia es muy trágica. Supone que el ser humano ha modificado su planeta, cargándose su propia geografía. Le hemos quitado la tapa norte a la Tierra.

Es para cuestionarnos qué estamos haciendo. El Blog Action Day es un día para eso, para cuestionarnos todos los bloguers, que no es más de lo que solemos hacer todos los días, únicamente que en este día tenemos el tema en cuestión prefijado.

Y, justo hoy, que tenemos que dedicar un post al medio ambiente, oigo esta terrorífica noticia. Una consecuencia tan terrible y tan cercana en el tiempo.

El calentamiento global es una realidad, no dudemos de sus consecuencias. Debemos plantearnos como frenarlo, como evitar que vaya a más, que no nos quedemos también sin el Polo Sur.

Si no nos planteamos hacer un consumo responsable y vivir en función de una economía sostenible, el planeta dejará de ser un hogar confortable en el que viva el ser humano, y se convertirá en un hábitat duro en el que sobrevivir será todo un reto para la evolución.