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La cultura al lado de la memoria histórica

Me reconcome la cabeza el tema de la memoria histórica. Ya sé que es un tema recurrente en mis post pero, de veras, no puedo evitarlo. Es una espina clavada en el corazón de España, en la España de todos, aunque muchos no quieran reconocerlo.

Este fin de semana ha tenido lugar un mágico homenaje, en el que personalidades de la música y de la cultura, de ayer, de hoy y mañana han brindado un bello homenaje a los represaliados del franquismo.

Estuvieron muchos grandes de la música: Víctor Manuel, Ana Belén, Miguel Ríos, Aute,… También grandes actores de nuestro país: Pilar Bardem, Nuria Espert o Álvaro de Luna y nuevas caras como Fran Perea. Y por supuesto, los grandes de la literatura: José Saramago, Vicente Molina Foix, José Luis Sampedro o Manuel Rivas.

Vamos, la cultura es la única que se acuerda de aquellos que lucharon por mantener una España que nos hubiese llevado a otra historia diferente de la actual, una historia más democrática, más justa y donde las mujeres votaban. Ahora me dirán, pero nada respetuosa con la iglesia… Y el argumento para rebatir eso es histórico: era algo que pasó como fenómeno de rebeldía por el poder constante de la Iglesia Católica en España. Con el asentamiento de la II República, que no dejaron que llegase, hubiésemos superado esa fase y la Iglesia hubiese ocupado el lugar que le corresponde (ni más ni menos) en la sociedad.

Por desgracia eso no ocurrió y mentar a las víctimas de franquismo sigue estando mal mirado. Los actos de homenaje son cuatro y siempre vienen hechos de los mismos sectores de la sociedad. De esos músicos, actores o escritores que se enfrentan a la derecha constantemente, que defienden principios frente al Gobierno y reclaman cosas que el resto callamos. La cultura es parte activa de la sociedad. Muchos de sus representantes son miembros activos de la sociedad que se mueve, que reclama, que grita en defensa de la libertad y de lo social.

Cuando en España se huele a indiferencia, cuando el Gobierno actúa en consecuencia a los intereses de sus votantes (que demuestran poco lo que les importa lo que ocurre a su alrededor), aún quedan sectores vivos, y sectores que mueven masas, que son capaces de convencer como los actores, los músicos, los escritores… Menos mal que existen todavía estas conciencias.

Por el lado contrario: el Gobierno, los grandes políticos. Los actos de homenaje son pocos y poco mediatizados. El “que no se entere nadie” es la política a seguir y encima, en los que se dan tenemos a Bono con gesto serio impidiendo que se luzca la bandera república en el Congreso por no ser la legal. Yo entiendo el respeto a la corona, pero qué menos que permitirles un mínimo de protesta por el abandono, que mínimo que una bandera republicana que nos saque los colores…

La vergüenza que siente cierta izquierda por callar lo incallable es lo que hace que no puedan soportar mirar una bandera republicana. Mirar a otro lado siempre ha funcionado en nuestro país, también a la bandera del primer sistema democrático de España.

Gracias, muchas gracias a los que siguen homenajeando y haciendo de forma privada lo que la sociedad debería hacer de forma pública y conjunta. Gracias siempre a los mismos. Gracias a músicos, actores y escritores por seguir teniendo la conciencia encendida.

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Otra razón más para la memoria histórica

La maleta de Agustí Centelles y sus secretos es una razón más para exigir que haya una ley digna de la memoria histórica. Las vergüenzas españolas escondidas en una maleta, que se abrió en 1976 pero que no han supuesto nada. ¿cómo podemos seguir con nuestras vidas después de ver la verdad? Ya no pido que reclamemos los procesos de Chile, pero un mínimo de dignidad y de reconocimiento, ya no sólo a los muertos, si no a todos aquellos que vivieron con miedo durante cuarenta años.

Esta maleta y las miles que hubo y se perdieron son un ejemplo más de lo miserable que es meter la basura debajo de la alfombra.

No entiendo ni entederé jamás que los españoles solo miremos hacia delante, porque el que camina sin conocer sus pasos puede tropezar incesantemente.

Por la dignidad del pueblo español y de una verdadera ley sobre la memoria histórica.

A todo cerdo le llega su San Martín

Hoy Chile vive un día de gloria. Hoy el mundo es un poco mejor. No todo van a ser malas noticias. Chile es un ejemplo ha seguir. En los últimos 10 años ha hecho una cruzada contra su propia historia. En 10 años ha luchado por purgarse, por no sentirse culpable del pasado, por hacer justicia, por honrar a las victimas de la barbarie, las víctimas del Estado.

Si hace diez años me alegre inmensamente el dia en que Jack Straw detuvo a Pinochet y nuestro “heroe” de Garzón intentó hacer lo imposible, hoy no es para menos. 98 personas pertenecientes a la que fue la policía secreta de la dictadura pinochetistas (DINA) han sido detenidas para ser procesadas por la operación Colombo en la que intentaron esconder la muerte de 119 desaparecidos.

Es una casualidad increible, 1998-2008. Fechas que el pueblo chileno no debe olvidar. Puede que no acaben en la carcel, como pasó con Pinochet, pero lo importante es el reconocimiento de culpabilidad. Que el gobierno democrático de Chile ponga todo en su empeño en reconocer lo sucedido y hacer justicia es un paso valiente que muy pocos países se atreven a llevar a cabo.

España es un ejemplo de todo lo contrario. Aqui medio parlamento tiembla sólo por hablar de memoria histórica. Han pasado más de 30 años desde la muerte de Franco y hoy seguimos con el mismo miedo. Nadie se atreve a mentar nada de lo ocurrido. Se habla de dictadura pero no de crímenes. Nadie se sentará nunca en un banquillo, ni será ni siquiera sospechoso de crímenes de la humanidad. Aún es más, muchos de los verdugos han ocupado hasta hace poco cargos públicos y se les llena la boca hablando de democracia con tal de que nadie les recuerde su pasado.

Y lo peor, la sociedad parece aceptarlos sin remilgos. Pocos son los que reclaman justicia y estos pocos son acusados de “querer remover la mierda, de querer enfrentar a los españoles, de abrir las dos Españas“. ¿Y no será que todo esto es necesario para seguir adelante? Todo lo que ocurre en España políticamente tiene que ver con este echar barro para tapar los agujeros. Todo, cada día, desde el fracaso de IU en las elecciones a las broncas de PP. Ya lo he dicho otras veces, pero no puedo evitar repetirlo. Mientras no sigamos el ejemplo chileno, nuestra sociedad seguirá inmadura. Estamos acostumbrados a callar para que no haya enfrentamientos, para que no nos miren mal. No sé porque somos un pueblo con tantos complejos.

¿De verdad que alguien cree que por tener una ley de memoria histórica digna (no la que tenemos ahora, que aunque algo es algo, esta a mitad de camino de lo mínimamente justo) se iba a producir una guerra civil? Tantos miedos son los que nos paralizan que provocan que un país como Chile nos de lecciones de humanidad, de justicia y, aunque nos joda, también de democracia.

A todo cerdo le llegua su San Martín, aunque sea al final de sus vidas. No creo en un Dios justiciero, pero sí en que las personas acaban quedándose por lo que son y que en una gran cantidad de ocasiones son condenadas por la ley. Aunque en España empiezo a dudar que esto pase, ni quedan por lo que son, ni son juzgados (ya no digo por la Justicia sino por la sociedad), aún es más, son figuras importantes, reconocidas y que son tomadas en cuenta.

Cuanto dolor ha sido hoy calmado en Chile, y cuanto dolor escondido queda aún en nuestro país. Hoy Chile y el gobierno de Michelle Bachelet han dado un ejemplo al mundo, un paso al crecimiento en nuestra humanidad. Gracias por darnos un espejo en el que mirarnos.

Rosario, la Dinamitera: una razón más para la defensa de la memoria histórica

Rosario, la Dinamitera, falleció hace unas semanas. La musa de Miguel Hernandez murió a los 88 años. Pero, ¿Por qué he decidido hablar hoy sobre ella?

La verdad es que es por ella y por todos aquellos que dieron su mano, su pierna o su vida por defender en lo que creían. España les debe mucho, todos les debemos mucho. Nuestro sistema actual es tal gracias a la 2ª República y a todos aquellos que lucharón hasta el final por ella. El fascismo venció y con ello supuso el olvido de tantos heroes y heroinas.

Rosario llegó a Madrid y se hizo militante comunista antes de que estallara la Guerra Civil. Cuando comenzó la guerra tenía diecisiete años y se incorporó a las Milicias Obreras del Quinto Regimiento. Rosario, como cualquier chica de su edad, no conocía nada de instrucción militar ni de artillería. Con las milicianas republicanas, entre ellas Angelita Martínez, Consuelo Martín, Margarita Fuente y Lina Odena, participaron por primera vez en el frente y armadas, lejos de las tareas clásicas de auxiliares y enfermeras de la mujer en la guerra. Tras dos semanas de enfrentamientos, en las que lograron contener a los rebeldes nacionales, la guerra en la sierra dejó de ser una batalla abierta para convertirse en una batalla de posiciones y fue destinada a la sección de dinamiteros, fabricando bombas de mano caseras. Allí, manipulando dinamita, perdió una mano al estallarle un cartucho, acto cantado por Miguel Hernández en el poema Rosario, dinamitera. Herida de gravedad, la operaron en el hospital de sangre de la Cruz Roja en La Cabrera, donde consiguieron salvarle la vida.

En aquel momento era la única mujer dinamitera. La pérdida de su mano la hizo más fuerte y luchadora. Siguió combatiendo hasta el fin de la guerra cuando tuvo que huir con su padre. Los capturaron y ella fue encarcelada y condenada a muerte. Al final, le conmutaron la pena a cambio de 30 años de prisión.

En la democracia se le concedió un estanco, debe ser por agradecimiento, por dar su mano a cambio de la democracia y la libertad. ¡Que ironía!

No entiendo nada. Nada de lo que ocurre en este país, de cómo somos capaces de mirar a otro lado, de echar tierra a las heridas. En otros países con historias igual de terribles que la nuestra se penalizan y prohiben partidos que defendieron la barbarie, que aniquilaron los derechos humanos. Hacen homenajes a las víctimas y les dedican un gran espacio en la agenda. Incluso, el mundo quiso reconocer a otras víctimas y les entregó un país (ya dije mi opinión al respecto hace poco). Yo no pido tanto.

Reclamo un reconocimiento a Rosario, a las Trece Rosas y a tantas y tantas mujeres, y a tantos y tantos hombres que murieron, fueron asesinados, torturados, exiliados por sus ideas en nuestro país. Que se dedique un espacio cultural, en las calles, en los institutos, en las universidades. Repito uno de mis lemas: “el pueblo que olvida su historia, se ve condenada a repetirla”. El conocimiento de lo que ocurrió no debe ser tan sólo en la clase de historia. Tiene que haber jornadas, conferencias, actos dedicados a los defensores de la patria. Por que ellos son los que realmente la defendieron ya que España es una tierra libre, que lucha por mejorar, por respetarse a si misma, gracias a ellos.

Y lo que más colma mi paciencia, que me hace gritar y enfurecerme es que nadie persiga ni impida que partidos como la Falange sigan existiendo y puedan presentarse a las elecciones. No voy a meterme si estoy o no de acuerdo con la Ley de partidos (tengo que dejarme temas para otros posts), pero si existe y está vigente es para que se aplique a todos por igual. Si Batasuna es ilegal, otros partidos que defienden y abogan por la violencia deben ser también ilegales.

¿Cómo es posible que haya partidos como España Nueva, la Falange? ¿Como es posible que nadie se revele? No comprendo que a nadie le parezca mal. Y entiendo que muchos de nuestros abuelos se revuelvan en su tumba.

¿Cómo es posible que si defiendes la Ley de Memoria Histórica te acusen de comunista? Apoyar la defensa de la memoria histórica es un sintoma de demócrata, de justo, de digno, pero no de comunista. Es muy triste que determinados medios de comunicación sigan en la defensa de las dos Españas cuando lo pertinente es enterrar a la dictatorial, la fascista y la injusta. Sólo debe existir una España, la de la democracia y el respeto, pero también la de la justicia. Un país no puede crecer si aún tiene escondidas fosas comunes, si no reconoce a sus heroes y si no castiga a los culpables.

Si, muchos, dirán: “eso provocaría otra guerra civil“. Eso dijeron en la transición, para que tragasemos tantas cosas que provocarán problemas durante años. Sí, nos amenzan los pocos que quedan. Nos chantajean y bajamos la cabeza. Lo hicimos, lo hacemos y lo haremos. Me duele pero me resigno, debe ser la condición del español. La ley de defensa histórica no fua aplaudida como tuvo que ser y para poder ver la luz tuvo que rebajar su nivel de justicia ¿Pero cómo es posible?

Realmente no lo sé. La maduración de España como país está aún por llegar y estamos lejos, si señor, muy lejos. Y mientras no saldemos las cuentas con el pasado, la historia se cuente a medias y nuestras calles y parques conserven símbolos franquistas, no daremos ni un paso adelante.

Sé que no es mucho, que la sociedad debería haberte reconocido, a tí y a tantos otros, pero este es mi homenaje. Va por tí, Rosario.