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Fissher, uno más en la blogosfera

Hoy voy a dedicarle este post a un amigo. Un amigo que acaba de tirarse de un precipicio sin paracaidas al entrar en la blogosfera sin tener ni idea de qué es wordpress, blogger o cualquier otro servidor de blogs.

Los blogs están de moda. Todos queremos uno y parece que no tener blog es no existir. Unos lo queremos para gritar, como es mi caso, otros como diario, otros como lugar donde dejar huella para recordar el pasado dentro de unos años, dejar constancia de lo que has hecho, visto o vivido.

Este último caso es el de mi amigo. Le encanta viajar y la verdad es que ha viajado bastante y piensa seguir con ello y teme que cuando se le caiga el pelo y se ponga barrigudo no se acuerde de donde estuvo, que vió o que hizo.

Eso le ha llevado a superar sus miedos a este mundo de la web 2.0 y crearse un blog. Yo le recomendé WordPress ya que es el que uso en el curro y en este proyecto que todos conoceis. Y me ha hecho caso. Va poco a poco y aun le falta mucho pero es un valiente y ya tiene su blog en marcha.

Se llama Fissher se va de viaje aunque por algún error técnico la dirección es sólo fissher. Vamos, que con wordpress y sin dominio propio, la dirección es la siguiente: fissher.wordpress.com

Este blog recoge fotos de los viajes de mi colega. Pero son fotos personales, en las que aparece él, su novia, sus amigos. El objetivo no es mostrarle el mundo al mundo, es recordar lo que hizo y con quien. El objetivo es mantener frescos los recuerdos, que queden inmortalizados en la red aunque un día fallase su memoria.

Espero que tenga continuidad, que podamos, los que lo queremos, seguir sus viajes y viviencias a través de Internet. Ahora tiene pendientes varios viajes, el más cercano al sur de China al año que viene (incluyendo Hong Kong). Y yo espero que se anime a un viajecito que quiere hacer a Nepal con mi padre, que también es un viajero incansable.

Viajar es una injección de adrenalina en el alma.  Es una forma de sentirse vivo, de conocer, de intercambiar, de crecer. Y si se puede compartir con el mundo a través de un blog, mejor que mejor.

Animo Christian, es un buen proyecto para hoy y para el futuro.

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Un ejemplo para el mundo

Acabo de leer en El país, la entrevista al acalde de Toronto, ciudad de 2,6 millones de habitantes con la mayor diversidad étnica del mundo y más de un centenar de lenguas.

La corto y pego porque simplemente recoge mi forma de pensar y ver el mundo (a excepción del comentario de Gallardón y de ser de centro izquierda). Creo que es un ejemplo de cómo ha de ser el mundo, de cómo las diferencias nos hacen mejores, más fuertes, más capaces. Los purismos debilitan, las razas, las lenguas, las especies…

Ojala un día el mundo sea de todos, que no hagamos diferencias entre seres humanos, simplemente que aceptemos nuestras diferencias dentro de nuestra mayor semejanza, ser viajeros por casualidad del planeta Tierra. De verdad, espero que cumpla el ejemplo de Toronto y deje de existir la palabra inmigrante, si el mundo es nuestro hogar, da igual donde vivamos, siempre estamos en casa.

Aquí os la dejo, para que reflexionéis el fin de semana:

La mitad de los habitantes de Toronto no ha nacido allí. ¿Cómo se puede gobernar una ciudad así? David Miller lo hace encantado: «La diversidad es uno de nuestros mayores activos. Somos inmigrantes o descendientes de inmigrantes: casi todos somos de fuera, así que nadie es de fuera. Comprendemos las diferencias, estamos mejor preparados para aceptarlas».

Miller tenía nueve años cuando llegó a Canadá. Se hizo abogado y se especializó precisamente en inmigración. «Es algo que nos ha hecho más fuertes. Y es bueno aprender unos de otros. Es como un edredón: distintos y juntos, somos mejores y más interesantes». ¿Más tolerantes también? «Sí, no es casualidad que fuera el primer lugar de Canadá que legalizó los matrimonios gays» (julio de 2003), dice el alcalde, y asiente categóricamente su fornido concejal Kyle Rae, de ascendencia -y pinta- escocesa y pionero en la lucha por los derechos de los homosexuales. «Pero no es tolerancia; eso lo dejamos atrás. Se trata de aceptación y respeto».

«El mundo será como Toronto«, asegura Miller; «avanzará hacia la diversidad». Ojo, añade: «Creemos en que cada uno tenga su religión, su lengua, pero todos somos canadienses, y eso significa que hay una sola ley, un derecho común».

En la forja del edredón canadiense, las bibliotecas, los centros comunitarios y la enseñanza pública juegan un papel vital: «Simon y Julia, nuestros hijos, de 11 y 12 años, se extrañarían si les preguntáramos por diferencias con sus amigos chinos o coreanos…».

No todo el monte es orégano, acepta: hay que avanzar en integración económica -«es más fácil si todo el mundo tiene trabajo, claro»-, en política de empleo -«a veces, desperdiciamos talento»- y en superar el índice de aislamiento [más de un 30% de un barrio perteneciente a un grupo étnico: los guetos del multiculturalismo]. Pero insiste: «Nuestra gran diferencia con Europa es que nadie piensa en términos de ellos y nosotros: no somos canadienses e inmigrantes, somos nosotros«.

Una pareja mixta -blanco y asiática- saluda a Miller. Son de Toronto. El día anterior coincidieron en el avión, en el primer vuelo directo de Air Canada. Madrid y Toronto, que comparten el mismo especialista en desarrollo urbano, el londinense Greg Clark, van a desarrollar proyectos de cooperación, a «abrir el diálogo entre dos ciudades globales». Miller se deshace en elogios para Alberto Ruiz-Gallardón: «Muy encantador, muy acogedor. Políticamente empezamos en sitios distintos, pero parece que hemos llegado al mismo lugar: él está en el centro de la derecha y yo en el centro de la izquierda». ¿Cambiaría la alcaldía con él? «Bueno, eso haría feliz a mi mujer». Jill Arthur, de origen venezolano, no tiene la menor duda.

El mundo no se paró ayer

Ayer jugó España la final de la Eurocopa y ganó. Ganó y España se volvió loca. La gente chillando, cantando, … Los coches pitaban, los niños se acostaron tarde. Ayer a las 11.30 de la noche, el país estaba paralizado.

El futbol como causa común para miles y miles de ciudadanos. Aunque os parezca increíble, me avergoncé. No penséis que quería que ganase Alemania, ni mucho menos, ya dije en una ocasión, que, a veces, la tierra tira tanto, tanto que te vuelves algo irracional. Jugaron muy bien y merecían ganar, pero las cosas de la tierra hacen que aunque hubiesen jugado de culo, hubiese preferido que ganasen.

Para muchos esto es un sentimiento normal, pero racionalmente es totalmente anormal. Lo mejor en un deporte es que gane el mejor, pero la tierra tira, arrastra y le hace volverse a uno ilógico, incoherente con lo que dice o piensa.

Yo soy de esas. Me considero ciudadana en el mundo, odio los nacionalismos, las banderas, las fronteras, pero a la hora de la verdad, mi corazoncito va y me traiciona, me vuelvo irracional y defiendo cosas que el cerebro no defendería.

Esto pasa con los deportes, la música y a mi, incluso con el cine. Pero bueno, soy humana y tengo debilidades.

Pero a pesar de este reconocimiento público, sigo sintiendo vergüenza de que ayer el país se paralizase. No me parece mal que la gente celebre, se alegre, se divierta y que esté en la calle, en definitiva, que paralice su vida normal por una causa. Esto es lo que yo siempre defiendo, y no me parece mal que el futbol consiga dicho logro. Lo que si me parte el alma es que sólo el futbol consiga superar el reto.

No entiendo que esto no lo provoque la directiva de la vergüenza, ni la jornada de 65 horas, ni el derroche energético de occidente, ni el hambre, ni la guerra… Nada, sólo el futbol.

Me imagino que será por la naturaleza egoísta del ser humano. En el futbol uno sale y no pierde nada, sólo gana.

En el resto de las causas, la reclamación supone una cesión en nuestro nivel de vida, una molestia. Una huelga supone un día de sueldo, el hambre se acaba cediendo nuestro nivel de vida, nuestros lujos y caprichos en pos del pan de otros. Lo mismo ocurre con el asunto de la crisis energética, todos nos quejamos de lo caro que va el petróleo pero seguimos utilizando el coche para ir a trabajar, a comprar, seguimos con el aire acondicionado desde las nueve de la mañana y la televisión apagada desde el mando. Para quejarnos valemos todos, pero para dar soluciones valen muy pocos.

Con los inmigrantes pasa aún peor. Aunque muchos ven que los países crecen con sus manos (los que lo ven), también ven que les quiten las plazas de colegio, las subvenciones o los pisos de bajo alquiler. Es una excusa perfecta para marginar, para criticar,… sin ser conscientes que las plazas de colegio, las becas, las subvenciones o los pisos de bajo alquiler deben ir a quien más los necesita, no a quien haya nacido aquí o allá.

Vivimos en sociedades que sólo nos dan derechos y ninguna obligación. Por lo que sólo nos movilizamos por aquello que no nos supone algo a cambio, ningún sacrificio. No estamos acostumbrados.

El futbol es agradecido. Si se gana se chilla, si se pierde, uno se calla y mañana será otro día. Y no me parece mal, si me parece mal que sea el opio del pueblo. El éxito de ayer, va a suponer que los medios no hablen de otra cosa en unos días, que la agenda real del mundo se quede de espaldas a este país, que no nos acordemos de la crisis, de las directivas, de nada más que del éxtasis de ser primeros.

Felicito al equipo que nos ha hecho soñar pero mis ojos van a seguir abiertos a pesar del champán y la juerga. Espero que unos cuantos sigamos atentos, que no cerremos nuestros ojos a la barbarie humana y que sigamos pidiendo con ahínco la movilización social, para el futbol, pero también para todo aquello que hace del planeta Tierra una pocilga sin limpiar. Hay mucho que hacer para que unos cuantos interesados nos hagan creer que el mundo se para porque hemos ganado la Eurocopa.

Hoy la UE ha aprobado la existencia de seres humanos de primera y de segunda

Leo en el blog de mis amigos Destructopia Dual la repulsa a la aprobación de la Directiva de la Vergüenza y leo con asombro que los socialistas han votado en blanco.

Sí señores, increíble pero cierto.

Una vez más el socialismo se ve vapuleado por aquellos que dicen representarlo, una vez más el socialismo se ve condenado a avergonzarse de los socialistas.

Era evidente, aunque me doliese en el alma, que la directiva iba a ser aprobada en el Parlamento. Los votos populares y liberales eran suficientes. Lo que no me esperaba era una abstención de un partido que dice defender a la izquierda. El voto en blanco socialista es una afrenta a sus votantes.

Los socialistas tenían que haber dicho un NO rotundo a una directiva que divide a las personas en seres humanos de primera y seres humanos de segunda, una directiva que vulnera la Carta de Derechos Humanos de Naciones Unidas, una directiva que castiga como crimen una falta administrativa, una directiva que a nadie debería habérsele pasado por la cabeza.

Es muy duro aceptar que la diferencia entre bueno y malo sea un papel, que un papel te otorgue derechos, cuando los derechos deberían ir innatos en las personas, un ser humano debería nacer con derechos desde el mismo día en que nace.

Y lo triste es que aquellos que se llenan la boca y el orgullo pregonando socialismo ni siquiera sepan que coño significa realmente esa palabra. Socialismo va unido a social, a derechos y por tanto a derechos sociales. ¿Quiénes somos los europeos para darles derechos o quitárselos a otros seres humanos?

¿Por qué en vez de criminalizar a los inmigrantes sin dicho papelito, no nos dedicamos a erradicar la inmigración desde el origen? Ayudas y más ayudas al desarrollo, adiós paternalismos y fuera nuestras empresas crueles y colonialistas de recursos que no nos pertenecen: esa es la solución.

Ayudemos a la formación, devolvámosles sus recursos, financiémoslos sin compromisos a cambio y se nos acabará la inmigración ilegal.

La única directiva valida contra la inmigración ilegal debería ser esa que potencie el desarrollo de los países del Tercer Mundo, la que luche desde la raíz para la finalización de un Tercer Mundo. Esa será la única que yo apoye.

Y lo digo en este post y os pongo como testigos, nunca en mi vida los socialistas tendrán mi voto para la Unión Europea.

Ese voto en blanco es tan criminal como un sí. A pesar de que fuera a salir aprobada por la mayoría de la derecha, un NO era la única respuestas de aquellos que consideran que todos los seres humanos somos iguales o por lo menos que debemos partir con igualdad de condiciones.

No puedo entender que otorguemos valor a cuestiones que no dependen de uno mismo: la raza, el lugar de nacimiento y el sexo son factores que no se eligen, por lo cual no deberían ser importantes a la hora de la valoración de las personas ni deberían otorgar o quitar derechos.

Este mundo cada día va peor. Muchos veían en Europa el punto medio, un punto medio que peligra, que cada día se inclina más hacia el lado oscuro. Entonces ¿Quién equilibrará el sistema?

Mi grito por la igualdad de oportunidades y en contra de la directiva de la vergüenza y de los socialistas de cartel ya no sirve para mucho, aunque por lo menos que en la blogosfera se extienda la indignación para permitirnos creer que aun existe la gente con principios, que no antepone su bienestar personal al bienestar de la humanidad. No sé si alguien nos estará oyendo….

¿Por qué no honramos a nuestros héroes?

Como lo prometido es deuda y además el tema es justo, hoy, desde aqui, mi reivindicación, mi protesta porque nuestro gobierno, nuestros intelectuales, el pueblo en sí, se ha olvidado de uno de nuestros héroes: Juan Ramón Jiménez.

Fue ilustre por muchísimas cosas, por sus poemas, su literatura… Ha sido uno de los pocos españoles con un premio Nobel en las manos.

¿Cómo es posible que no haya habido un sentido homenaje el 29 de mayo, 50 aniversario de su muerte? Uno de nuestros ilustres literatos, premio Nobel de Literatura, ha quedado tristemente en el olvido. ¿qué dice de nosotros como pueblo? Cualquier país se vuelca en sus personajes ilustres, históricos, pero no…

Parece ser que nos importan más las noticias sobre personajillos como Ana Obregón, Belen Esteban o Cayetano Martínez de Irujo que los personajes que han hecho avanzar a nuestro país, que nos colocarón en una posición prestigiosa en alguna de las artes o ciencias frente a otros países. Nadie se fija ya en aquellos que elevaron las letras al más alto nivel mundial.

Pero no homenajear a Juan Ramón Jiménez, ya no sólo no es no homenajear al Premio Nobel de 1956, es no homenajear a un de los tantos y tantos héroes de la II República y la Guerra Civil Española.

Al estallar la guerra se mantuvo fiel al bando repúblicano y mantuvo hasta su exilio una increible labor humanitaria con su mujer. Se encargarón de la recogida de huerfanos y al verse obligados a huir dejarón todos sus ahorros para el mantenimiento de dichos huerfanos.

Ni dicha importante labor, ni la culpabilidad de sentirnos en parte responsables de su exilio en Estados Unidos, Cuba y desde 1950 en Puerto Rico, hasta el día de su muerte hace 50 años, nos ha hecho plantearnos que le debemos algo, en su país, en su tierra, sólo para reconocerle lo que hizo por la literatura, por la humanidad, por darnos una gloria más a este país para seguir creyendo que en esta península nace un genio entre diez millones, o uno cada 40 o 50 años.

No sé si ha sido el exilio, sus ideas o nuestra dejadez como pueblo lo que nos han llevado a olvidarle pero independientemente del motivo, no tenemos excusa y es una muestra más de que estamos condenados al catetismo, a la ignorancia, al patetismo…

Desde aquí mi condena al gobierno, a los medios, a la élite cultural de nuestro país, a nosotros mismos como sociedad. No tenemos perdón por olvidar a un genio, a un premio Nobel, a un buen hombre, a una buena persona.

¿De verdad no creeís que es fundamental la memoría histórica para crecer como personas, como sociedad y como país?

Otra razón más para la memoria histórica

La maleta de Agustí Centelles y sus secretos es una razón más para exigir que haya una ley digna de la memoria histórica. Las vergüenzas españolas escondidas en una maleta, que se abrió en 1976 pero que no han supuesto nada. ¿cómo podemos seguir con nuestras vidas después de ver la verdad? Ya no pido que reclamemos los procesos de Chile, pero un mínimo de dignidad y de reconocimiento, ya no sólo a los muertos, si no a todos aquellos que vivieron con miedo durante cuarenta años.

Esta maleta y las miles que hubo y se perdieron son un ejemplo más de lo miserable que es meter la basura debajo de la alfombra.

No entiendo ni entederé jamás que los españoles solo miremos hacia delante, porque el que camina sin conocer sus pasos puede tropezar incesantemente.

Por la dignidad del pueblo español y de una verdadera ley sobre la memoria histórica.

¿Y si hacemos algo en vez de quejarnos?

Hoy no puedo evitar volver a hablar de la inmigración. Ya me gustaría a mí no tener que volver a mencionar el tema en un tiempo, que sólo fueran noticia por sus logros solucionando los problemas de sus países y, por tanto, del mundo, pero para desgracia la sin razón es la razón del ser humano. No voy a criticar los mismos aspectos que ya he comentado en otros posts, hoy quiero ir más allá.

Me pregunto, me imagino que cómo muchos otros que vemos el mundo del revés, que por qué los 27 países de la Unión Europea en vez de mojarse con directivas que vulneran los derechos humanos y los pone en evidencia, igualando a políticas extremas de la primera potencia mundial, no han intentado atajar el problema de raiz. Si acabas con la inmigración, acabas con los inmigrantes. Asi de simple ¿no?

Ahora me dirais ¿te has vuelto loca? ¿que quieres que los maten? No, evidentemente, no, son mis héroes diarios, me refiero a acabar con las causas. Si el mundo se involucra en eliminar el Tercer Mundo (es duro esto, yo pensaba que el mundo era uno, y resulta que hay tres, bueno dos, el primero el rico -el de la mayoría de los que leeís esto- y el de los pobres, los hambrientos, los que huyen, los que vienen), si termina con la miseria, eliminará en gran parte la inmigración, por lo menos, la que les molesta, la de los pobres. A nadie he visto criticar a jugadores de futbol, atletas, cantantes, ….

Hoy me han pasado un email con la siguiente fotografía que resume la trágica situación que se vive en nuestras calles, que resume nuestra conciencia y nuestras miserias.

Y después de verla, de que un amigo me removiera de esta manera la conciencia, leo en el El País, la base del todo. La Unión Europea ha atrasado su compromiso de ayuda al desarrollo, encabezada por Francia e Italia que se niegan a cumplir los plazos para que todos los países de la UE dieran el triste 0,7% de su PIB.

No entiendo nada, nada de nada. ¿No es Italia a la que tanto molestan los inmigrantes instalados en su país? ¿no fueron también el resto de países los que apoyarón la directiva contra los inmigrantes? Pues que mejor política para que desaparezcan (para los que lo deseen, que a mi me encanta el mundo multicultural, sin fronteras y sólo con personas, con trabajadores, con esperanza y sueños) de nuestras calles que fomentar el desarrollo de sus países para que sean capaces de vivir dignamente sin tener que dejar sus hogares, familias y costumbres.

Estamos todos locos. No me cabe ninguna duda. Hablamos de darles el 0,7% como si fuera darles, no sé, todo el oro del mundo, y ese mínimo porcentaje de ayuda, no supone ni un 0,7% de lo que les hemos robado, saqueado, desde el principio de la historia. La colonización la empezamos los europeos y hoy nos negamos a darles unas tristes migajas. No los queremos con nosotros, no queremos ayudarles, no sé ¿cual es la solución? Según la política de la UE parece ser que sólo pueden darse dos soluciones, o morirse en la miseria o encerralos en los modernos «campos de concentración», me niego a llamarlos de internamiento, eufemismo usado para que no nos recuerden las miserias de Europa, que las tenemos y muchas y muy feas.

Espero, deseo, que la sensatez vuelva a Europa, aunque sea a través de sus ciudadanos y las urnas.

Me avergüenzo de ser europea

¿Cómo es posible que en la cuna de la civilización hayamos perdido todo el civismo por el camino? Ayer, la Europa de los 27 dijo que sí a la directiva que «controla» la inmigración ilegal, dijo que sí al barbarismo, a la violación de los derechos humanos.

Ya sé que hace unas semanas hice un post sobre esta misma directiva, por lo que esto no va a ser un post. Son unas líneas de queja, de grito, de resentimiento y vergüenza.

Siempre me había sentido orgullosa de ser europea (a pesar de los pesares), pero hoy ya no. Me da que pensar que los 27 hayan dicho si, y sobre todo que España haya dicho sí.

Mi esperanza está en el Parlamento europeo. Habrá un duro debate y esperemos que la directiva dichosa salga con un no bajo el brazo. Que el Parlamento sea más sensato que el ejecutivo, más humano.

No tener un papel es un problema administrativo, no un delito. Si hoy encerramos por faltas administrativas a quienes hayan nacido en otro país ¿mañana que haremos?

¿Por qué encerraremos? ¿Por qué castigaremos? Europa ha perdido la cabeza, espero que haya una reacción en cadena. Deberíamos salir a la calle, todos, para reclamar los derechos de los inmigrantes, que tengan asistencia jurídica gratuita, que no sean encerrados. Espero que los ciudadanos no nos sentemos a esperar.

Los seres humanos debemos estar por encima de las banderas, las fronteras, las nacionalides.

Yo hoy me avergüenzo de donde soy, de donde he nacido, yo hoy no tengo bandera, ni patria, ni nada. Siempre he sido ciudadana del mundo, pero hoy más que nunca, aunque sea sin papeles.

Los inmigrantes siempre en el punto de mira

Para la desgracia del ser humano, hoy vuelve a ser noticia la desidia, la crudeza de personas contra personas sólo por el hecho de ser de otro país, de otra raza. La inmigración, la única vía que tienen las personas en sus propias manos para salir de la extrema pobreza, vuelve a ser juzgada, vapuleada una vez más en la historia.

Italia y Sudáfrica están bajo las armas de la xenofobia.

En Sudáfrica, los pobres están castigando a los inmigrantes por sus problemas. Tal y como hacemos en occidente. Resulta, pues, que es un mal universal, ese de ver la paja en el ojo ajeno y no la viga en el propio. ¿Por qué todos los pueblos cuando su economía está en crisis acusan al débil, al inmigrante? Es el poder de la ignorancia, la respuesta fácil de unos y la respuesta envenenada de otros que quieren aprovecharse políticamente del discurso. ¿Por qué no hay análisis profundos? Esos que miran su ombligo, que ven los fallos de su estructura social, las fugas de su economía, su debilidad como Estado. No entiendo que la gente sea capaz de matar por problemas económicos y responsabilizar a otros de sus problemas, cuando la única solución del paro, de la criminalidad, la tienen ellos mismos en sus manos, especialmente en países democráticos.

No entiendo que los sudafricanos hayan sido capaces de perseguir y matar a otros seres humanos por ser inmigrantes, por haber nacido en países vecinos. Me duele el alma al pensar que no han aprendido nada en el transcurso de los años. El pueblo que sufrió el apartheid es capaz de reproducirlo en otras carnes. ¿Donde está su memoria histórica? ¡Les está ocurriendo lo mismo que a los judíos de Israel! ¿Cómo es posible? No entiendo al ser humano, de verdad, ¿porque tropezamos incesantemente con la misma piedra?

El poder de la palabra es capaz de tanto bien pero también de tanto mal. Es utilizada en medio mundo para convencernos del mal de la inmigración. También en Italia. Mientras el gobierno sudafricano intenta calmar a los inmigrantes y protegerlos en Iglesias y comisarías, el gobierno italiano enciende con palabras los ánimos.

En Sudáfrica son inmigrantes legales e ilegales, en Italia son gitanos rumanos. Da igual de donde sean o de que raza sean, lo importante es que son seres humanos.

El caso de Italia también se las trae. Dentro de Europa sorprenden estos ataques xenófobos, las pocas represiones de estos ataques y las políticas migratorias que quieren cargarse de un plumazo la libertad de circulación de personas en el espacio Schengen de la UE. Espero que alguien le frene los pies a Berlusconi y a los italianos que le votaron. Deben entender que «esos gitanos rumanos que tanto les molestan» son en primer lugar ciudadanos europeos y en segundo lugar y primordial, son personas.

¿Que nos pasa al ser humano? Llego a pensar que la canción de Ricardo Arjona que dice que ser humano rima con tirano y Tierra rima con guerra, puede ser la triste, dura pero pura realidad. O ¿es qué nos hemos vuelto todos locos?

De verdad, no se me ocurre ninguna solución. Ya, ya sé que si la tuviera sería Premio Nóbel de la paz o algo similar. A lo que me refiero es que por más que doy vueltas al asunto, no llego a ninguna conclusión razonable, sólo miles de ideas como estas, que van de un lado a otro sin un destino claro.

Me duele como persona, como ser humano, que no exista la empatía. La necesidad de dejarlo todo, tu casa, tu familia, tus amigos, tus raíces por sobrevivir, por comer y dar de comer a tus hijos debe ser por sí sola merecedora del reconocimiento de la sociedad que los acoge. Deben ser nuestros grandes héroes, con su sudor colaboran a hacer un mundo mejor, al desarrollo de sus países y al ahorro de nuestros bolsillos ya que ahorran dinero a nuestro Gobierno en ayudas al desarrollo, contribuyen a aumentar las arcas del Estado y a que nuestros índices de natalidad crezcan.

Hagamos una pequeña reflexión: ¿somos mejores por haber nacido en un lugar determinado?, algo que nosotros no decidimos; ¿somos mejores por ser de una raza o de otra, por tener trabajo, por tener más o menos dinero?. Los seres humanos nacemos todos de la misma manera, crecemos, vivimos y morimos ¿Por qué no somos iguales? ¿Por qué no sentimos compasión por nosotros mismos? ¿Por qué no nos ayudamos? Por favor, que en la respuesta individual de cada uno no aparezca la palabra dinero.

De mayo del 68 a mayo de 2008

Aunque sé que estaréis cansados de oír y leer sobre mayo del 68 y su cuarenta aniversario, lo siento, dedicarle un post, justo ahora en mayo, es para mi una obligación.

Toda mi vida he vivido emocionada por las historietas de mayo del 68, las revoluciones en Latinoamérica, Paris, el black power y la primavera de Praga. Tuve mis primeros contactos en el instituto, mi adolescencia pasó entre libros y música sobre la fecha. Me encantaba repasar la historia y fue un diez sonoro en mis notas al llegar al tema.

Crecí leyendo biografías del Che, sobre las protestas de los estudiantes estadounidenses o sobre las primeras revueltas en la universidades españolas contra el franquismo, escuchando a Raimon, Labordeta o Paco Ibáñez en el Olimpia, y por supuesto, «Blowing in the wind» de Bob Dylan.

Sentí envidia de los jóvenes que corrieron por las calles de medio mundo, quería haber sido universitaria en La Sorbona, en Berkley y aunque suene duro también en México, Praga y Varsovia (con 16 años no pensaba que podría haber muerto en esos casos).

Quería la acción, la lucha por los derechos. Con 16 años creía que el mundo estaba parado, que se movió aquel mayo y desde entonces se había quedado quieto. Ahora que recuerdo, era 1998 cuando yo vivía en ese dilema revolucionario (casualidades del destino). Ahora que veo con perspectiva, soy consciente de que el mundo se ha movido, que cayó el muro de Berlín, que acabó la guerra de Vietnam y que ahora hay residencias mixtas universitarias en una gran parte del mundo.

Pero una parte de mi tiene ese mismo sentimiento. Veo injusticias día a día, en todos los lugares del mundo, desde Australia a España, desde Occidente a Oriente, del Primer al Tercer Mundo, y pocos son los que salen a la calle, los que se mueven, los que gritan.

Ya no siento esa nostalgia por lo no vivido pero siento esa punzada en el corazón por ver que las universidades no son lo que eran, porque ya no hay grandes movimientos.

Todos los movimientos del 68, los de Estados Unidos (black power y protestas contra la guerra de Vietnam), los de Francia, la primavera de Praga, y la revuelta de Tlatelolco, todos tuvieron su origen en los universitarios. Fueron los que se organizaron, salieron a la calle, gritaron, soñaron y a los que torturaron.

Esto es lo que más dolor me causa. Los universitarios de hoy tan apenas salen a la calle, desde Estados Unidos a China, todos asumen el poder establecido, lo respetan sin cuestionarse nada o por lo menos sin hacerlo público. Tienen mucho poder y así lo demostraron hace 40 años pero nos acallaron aquel mayo, parece ser que para siempre.

Hace días que veo la Universidad parada, parece que una gran parte de los estudiantes son incapaces de movilizarse por algo más que la prohibición del botellón. Las asociaciones universitarias cuentan a sus afiliados por decenas, pocas pasan la centena y para conseguir seguidores debes defender prácticas en empresas y no ideas.

Parece que el sentimiento individual ha ganado a la colectividad. El egoísmo de las sociedades liberales ha ganado la batalla al socialismo (al real no al soviético, ni otros). Lo social está en segundo plano y en días como hoy me hace sentirme, otra vez, con 16 años, con ganas de comerme el mundo pero con impotencia por la soledad, me parece que solo estoy yo, más cuatro gatos. Esta vez, lo que me consuela, es que cuento con mi blog y con quien me lea para decirme que no estoy sola, que aún hay gente que quiere darle la vuelta a este mundo al revés en el que no hemos aprendido nada.

Aquel mayo del 68, los jóvenes salieron a las calles del mundo para rechazar las dos formas de poder. Por un lado gritaban contra el liberalismo, en el otro aullaban contra la presión del comunismo. Querían que la sociedad civil se librase de la presión del núcleo familiar por un lado y por el poder político en el otro. Lo intentaron pero no vencieron. Fue un paso importante para saber que la lucha de los jóvenes es posible pero sólo si es continuada.

El término medio era la lucha. Los universitarios de 1968 querían conseguir un estado protector pero que diese a sus ciudadanos manga ancha, que no los aprisionase como oprimían el comunismo soviético y el liberalismo extremo del otro bloque. Pero ¿donde está hoy dicho término medio?

Como hemos conseguido avanzar y tenemos una vida cómoda, ya no queremos luchar. ¿qué hacen los universitarios de 2008? ¿no tienen nada por que luchar? Creo que hay tantos sectores donde el frente está abierto, un mundo patas abajo, que ya no sé si hay un pesimismo tal que se cree que nada puede cambiar o una indiferencia tal que ata y mata el radicalismo de los jóvenes. Y lo peor, no sé que es peor

Uno tiende a moderarse con la edad. A los 40 se es siempre más conservador que a los 18. Entonces, ¿que ocurrirá dentro de 20 años cuando los jóvenes pasotas, pesimistas, moderados de hoy maduren? Si hoy son conservadores, ¿que serán mañana? ¿qué seremos mañana?

Mi alma sigue sintiendo ilusión por las revueltas y rememorar aquel mágico mayo del 68, me hace conservar la esperanza. Lo que una vez ocurrió, tal vez pueda volver a suceder. Brindemos por ello.

Aqui va, uno de mis recuerdos, de mis 16 años y mi alma revolucionaria:

Papá cuéntame otra vez ese cuento tan bonito
de gendarmes y fascistas, y estudiantes con flequillo,
y dulce guerrilla urbana en pantalones de campana,
y canciones de los Rolling, y niñas en minifalda.

Papá cuéntame otra vez todo lo que os divertisteis
estropeando la vejez a oxidados dictadores,
y cómo cantaste Al Vent y ocupasteis la Sorbona
en aquel mayo francés en los días de vino y rosas.

Papá cuéntame otra vez esa historia tan bonita
de aquel guerrillero loco que mataron en Bolivia,
y cuyo fusil ya nadie se atrevió a tomar de nuevo,
y como desde aquel día todo parece más feo.

Papá cuéntame otra vez que tras tanta barricada
y tras tanto puño en alto y tanta sangre derramada,
al final de la partida no pudisteis hacer nada,
y bajo los adoquines no había arena de playa.

Fue muy dura la derrota: todo lo que se soñaba
se pudrió en los rincones, se cubrió de telarañas,
y ya nadie canta Al Vent, ya no hay locos ya no hay parias,
pero tiene que llover aún sigue sucia la plaza.

Queda lejos aquel mayo, queda lejos Saint Denis,
que lejos queda Jean Paul Sartre, muy lejos aquel París,
sin embargo a veces pienso que al final todo dio igual:
las ostias siguen cayendo sobre quien habla de más.

Y siguen los mismos muertos podridos de crueldad.

Ahora mueren en Bosnia los que morían en Vietnam.

Ismael Serrano